No se si será la primavera o los años que uno va juntando, y que también amontonan los demás; la cuestión es que veo parejas jóvenes embarazadas por todos lados. Sin ir muy lejos, mi hermano y su mujer tuvieron a Rochi hace poquito, una gordita hermosa que nos trajo alegría a muchos.
Veo a la cachorrita de brazo en brazo, jugando, sonriendo, llorando, viviendo, pura esperanza, y me pregunto por todas aquellas vidas que estamos dejando de lado, por nacer y ya nacidas.
Veo a la cachorrita de brazo en brazo, jugando, sonriendo, llorando, viviendo, pura esperanza, y me pregunto por todas aquellas vidas que estamos dejando de lado, por nacer y ya nacidas.
Me acuerdo de una historia que me contó una amiga y me impactó mucho. Ella, miembro del PC, es una maestra muy comprometida y con oficio: participa de un proyecto de alfabetización para mujeres en villas de la ciudad. Una de sus estudiantes quedó embarazada reiteradas veces y decidió abandonar. A raíz de esto comenzaron a discutir el tema del aborto: utilizando argumentos logicamente válidos, trató de presentar al aborto como una opción adecuada, especialmente en casos límites. Muchas de las mujeres que formaban el curso estaban de acuerdo, pero ella se dio cuenta que una de ellas se puso muy triste. Le preguntó por qué se había puesto así y esta mujer, mirando al piso y hablando con vergüenza, dijo que nunca estaría de acuerdo con el aborto... ella había sido el fruto de la violación que sufrió su madre de manos de su tío... todos los días le daba gracias a su madre por darle una oportunidad...
Estoy convencido que el aborto no es una solución... al dolor no se lo combate con más dolor...

¡Muy bueno fonchi!, te comparto algo que escribi hace un tiempo y te cuento que te estoy leyendo (cada tanto) por mi parte hace tiempo tengo un blog pero no me animo a dar el paso de hacerlo publico...
ResponderEliminar"Esto es el final de un escritito mio..
No me cierra el discurso de que unos pueden y otros no, si al final del balance alguien muere. Me hace ruido y no me veo capacitado para afirmar que no hay vida, máxime cuando lo que saca el obstetra del vientre materno es una persona. Tampoco tengo conocimientos científicos para decir cuando hay vida y cuando no, pero la duda no habilita al verdugo. Por último, el argumento positivo que más me alienta a sostener esta postura, es lo maravilloso que es vivir a pesar de todos los problemas que puedan surgir. He pasado buenas y malas, es tenido depresiones y momentos de gloria y todos forman parte de lo grandioso que es la vida. No me siento capacitado para decir quién puede vivir y quién no. Y considero que comete un crimen aquel que se atribuye tal imperio, teniendo en cuenta las diferentes atenuaciones que pueda dar lugar cada caso.
Y para aquellos que nos decimos “defensores de la vida” no seamos hipócritas, no basta con defender teorías alejadas de la realidad, es preciso que nos comprometamos con la vida en todos sus aspectos. Desde lo abstracto y ajeno a todo contexto empírico es fácil defenderla, ya que no pagamos por hablar. Comprometerse con la vida, es empezar a respetar a los que viven en todo nuestro entorno, sean estos familiares, de amistad, laborales, barriales, sociales, etc. Desde lo básico (un saludo o el respeto cordial con quienes compartimos todos los días, es decir, el reconocer la presencia y la existencia de quien está ante nosotros) hasta aquellas formas más complejas donde la vida se pone en juego de manera notoria (sea el aborto, la desnutrición, la soledad de los ancianos y de todos aquellos que están excluido injustamente por diferencias sociales, económicas, culturales, etc). La vida se defiende a cada instante, y si hoy surgen estas cuestiones, es porque realmente estamos perdiendo el sentido de la vida, la grandiosidad de este regalo, no dudemos en preguntarnos cada tanto si realmente estamos viviendo."
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ResponderEliminarSiento la necesidad de aclarar, al menos, dos cositas. Ya que tomaste mi relato de experiencia para hacer un alegato antiaborto, con esa imagen tan provocadora y enjuiciadora, me lo permito:
ResponderEliminaruna- la maestra daba su opinión sobre qué pensaba ella y facilitaba el diálogo entre otras muejres, varias habían practicado abortos, o habían intentado abortar embarazos sin éxito, muy rica la experiencia de compartir los relatos y argumentos de todas las posiciones que se plantearon.
dos- la estudiante que relató ser fruto de una violación sólo lo hizo cuando el resto se había retirado, y mirando bien a los ojos de quien había propuesto el tema para el inercambio y tenía una opinión diferente a la suya.
Siempre pensé que esperó a que el resto se vaya (las vecinas abortistas) para no incomodar. No por vergüenza.
Es lo interesante de habilitar algunos debates: ponernos en el lugar del otrx y permitir que pueda sentir o decidir según la propia voluntad. Pero la historia era aún más perversa: la violación había sido del padre de su madre, o sea era su abuelo y padre a la vez.
Considero que una mujer víctima de violación debe tener derecho a decidir no ser revictimizada, obligándola a gestar y tener un hijo fruto de ella.
Me parece humanamente hermoso que muchas mujeres elijan entregarse a recibir un fruto dulce de una semilla amarga, y continúen con embarazos producidos en dichas circunstancias.
Pero me solidarizo profundamente con las que deciden que no, que es más doloroso entregar su cuerpo a esa semilla y que no quieren ver el fruto.
Si yo fuera violada, tendría la enorme necesidad de sentirme con derecho a decidir qué hacer con mi cuerpo, con mi vida, con mi propio dolor.
¿Qué pensarían si ocurriera a sus madres, hermanas, parejas?
Aclaro, sólo defiendo el derecho de esa mujer a decidir qué hacer. Y relato lo que siento como mujer.
Bienvenido el diálogo Pau; creo firmemente que en ciertas materias estamos como estamos por falta de diálogo claro y frontal, y por falta de la humildad necesaria para cuestionar nuestras posiciones.
ResponderEliminarY más aún, bienvenida la solidaridad.
Sin embargo, hay dos cosas que me hacen ruido: ¿por qué la madre tiene derecho y el bebito no?, y ¿por qué nos adueñamos de la vida como si fuese un objeto?
Si Dios me regala un hij@ (y ojalá lo haga) esta relación (padre-hij@) no aprehende la totalidad del sujeto y sus relaciones. Es decir, mi hij@ será mi hij@ pero también será sobrin@ de mis herman@s, niet@ de mis viejos, amig@ de sus amig@s, miembr@ de la sociedad, etc.
¿Quién me da derecho de elegir por ell@s? ¿quién me da derecho de elegir por él o ella?
Un abrazo,
La seguimos.
Y otra cosa... no creo que sea prudente, deseable, y ni siquiera efectivo, combatir el dolor con dolor...
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