miércoles, 17 de octubre de 2012

AUPA (que entre todos salimos)

El problema más grave de la Argentina es que un tercio de la población vive en la pobreza. El cepo cambiario, la reforma constitucional o la inseguridad son temas importantes que pueden impactar eventualmente en la pobreza, pero no son el problema fundamental; la pobreza lo es. Es por eso que las políticas sociales son de vital importancia. Lamentablemente, dada nuestra fragilidad institucional, los recursos destinados a ellas frecuentemente son distribuidos de manera clientelar. (...)
Mientras que las cooperativas se constituyen mediante la asociación horizontal y voluntaria de sus miembros, las de Argentina Trabaja son establecidas verticalmente. La autoorganización -característica fundamental de las cooperativas- es nula y las decisiones son impuestas. La figura de cooperativas es una fachada bajo la cual el Estado organiza cuadrillas de trabajo a las órdenes de capataces. En gran parte estas cuadrillas realizan tareas propias de empleados municipales. Cabe preguntarse si este tipo de programa no termina desvalorizando el concepto de cooperativa y propiciando desde el Estado el trabajo precario.
 
Al leer el artículo de Rodrigo Zarazaga (http://www.lanacion.com.ar/1517272-las-politicas-sociales-que-siguen-faltando), cura villero y candidato a doctor en ciencia política por la Universidad de Harvard, no pude dejar de reflexionar sobre dos males propios de estas latitudes y estos tiempos: la tergiversación de los conceptos y el (ab)uso de herramientas por un lado, y el oportunismo y la falta de perspectiva estratégica para el futuro por el otro. Humildemente no creo que sean cosas menores: el cambalache es caldo para la apatía y el individualismo exacerbado, la marginación y la muerte.
 
Recuerdo cuando hace dos años, en el centro que integra a los pibes de la villa que cayeron en el flagelo del paco, se nos presentó una tensión: el hogar fue creciendo mucho a medida que iba acompañando más vida y más vidas, y estaba claro que estabamos pasando a otra etapa. En un primer momento nos manejábamos con voluntarios que le metían mucha garra pero que obviamente tenían otras obligaciones; como todo en la vida, ser voluntario tiene su aspecto positivo y sus limitaciones.
Cuando nos dimos cuenta que el paco era la punta del iceberg, y que detrás de un pibe había un deficit estructural en familia, salud, educación, vivienda y todo tipo de derechos vulnerados, quedaba claro que algo había que hacer para poder "profesionalizar" la atención, sin perder por ello la empatía y el amor, herramientas fundamentales para el éxito de toda empresa.
Uno de los referentes del hogar, misionero de alma que vivió más de una década en parajes pobres del NOA, planteó la posibilidad de armar una cooperativa. El lo había hecho con campesinos en Catamarca, para que asociándose pudieran obtener mejores precios para sus productos agrícolas. 
La idea era hermosa por su sencillez y sus implicancias: armar una herramienta práctica y que se adecúe a la realidad del barrio, que permita que aquellos pibes que estaban recorriendo un camino de recuperación (o aquellos que, como quien les escribe, se sintiesen llamados a ser parte de esto) pudiesen ganarse el mango ayudando a incluir. 
 
Buscando en la bandeja de entrada del mail me encontré con este correo...
 
De a poco va tomando forma color y calor el proyecto de la cooperativa. La primera reunión se celebró en Casa Social el 14 de septiembre. Ese día Gustavo explicó los fundamentos del cooperativismo y los beneficios de conformar una cooperativa de trabajo. Se voto por unanimidad la propuesta y la necesidad de reunirnos una vez por semana, además se eligió como secretario de actas a Coky asistido por Lara. Este proyecto comienza a funcionar como una pre cooperativa... Recibiremos el apoyo económico del Ministerio de Trabajo de la Nación, a través del programa “Entrenamiento para el Trabajo”. Luego de esta primera etapa de práctica que durará ocho meses, se conformará definitivamente cumplimentando todos los requisitos exigidos legalmente. Aunque todavía no esta dicha la última palabra sobre el nombre, ya la denominamos entre casa “Aupa” (Acompañantes de Usuarios de Paco)... Nace del mismo espíritu del Hogar de Cristo, y ya vamos dando los primeros pasitos. Todos los martes nos reunimos, los chicos, colaboradores, voluntarios, todos miembros de la cooperativa, a discernir el espíritu del cooperativismo, haciéndolo practico en cada decisión que se toma. Se señalan las tareas a realizar y vamos repartiéndolas y analizando como fue la semana anterior. Desde acompañar una internación hospitalaria, la tramitación de un DNI o buscar vivienda, visitar a alguien que reside en una Comunidad Terapéutica, llevar medicación a alguien que está en consumo… así de variadas son las actividades relacionadas con las necesidades de aquellos a quienes acompañamos. También vamos formándonos con la ayuda de profesionales que a lo largo del proyecto nos Irán capacitando en los distintos aspectos. Todo es entusiasmo en una doble misión ayudar y ayudarse, y salimos nutridos y satisfechos. La cooperativa no solo es una salida laboral con un espíritu solidario sino que además tiene un efecto multiplicador que nos ayuda a poder cubrir las necesidades cada vez mayores del Hogar de Cristo, y dar respuesta a más hermanos que nos necesitan.
 
 
 
Tenemos que volver a creer en nosotros mismos. Solo hace falta cabeza, corazón y manos a la obra.
Si se puede.

1 comentario:

  1. Muy bueno querido, seguí escribiendo que siempre voy a seguir leyendo. Gran abrazo.

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